
Nihao (Hola en mandarín)
Después de 20 horas de viaje hemos llegado a esta mezcla de New York con Blade Runner. Una vez más los tópicos se rompen por completo: los chinos no son tan feos ni visten tan mal... La ciudad es una pasada y la gente acogedora. Yo (Héctor) sigo convencido desde que he bajado del avión que de la ciudad se mueve (no es coña, no se si es el jetlag como opina Paula, pero no soy el único de la expedición que lo dice).
Ahora es mi turno (Paula). En primer lugar, la ciudad no se mueve por mucho que Héctor piense que la isla está asentada sobre el lomo de una gran tortuga milenaria al más puro estilo de leyenda urbana de cómic. Tras esta aclaración, sigo con la ciudad y sus curiosidades. Creo que es crucial dedicarle un apartado a esos grandes hombres que son los taxistas hongkoneses; conducen más bien... mmmm... más bien no conducen, se lanzan (es como Pat con un formula 1... jejeje es broma Pat!). Además, es importante la decoración del taxi al más puro estilo mesita de noche de ca' la yaya paca.
Bueno como llevamos un día duro nos vamos al sobre ya que mañana nos despiertan a las 7 para navegar por la bahía hongkonesa.
Zàijiàn!!!! Para los occidentales hasta luego lucas
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